¡¡A comer!!

A la hora de comer podemos aprovechar también, para afrontar conocimientos matemáticos con los pequeños.
Hoy voy a daros el enfoque desde la escuela. Antes de empezar a comer nos tenemos que preparar repartiendo los utensilios necesarios: baberos, cucharas y vasos. Cada día un niño/a se encarga de repartir uno de los utensilios (ej.: Pablo reparte las cucharas, Alba los baberos y Aaron los vasos, y al día siguiente otros). La única consigna que tienen es que deben repartir pero no de que manera.


En la escuela todos estos elementos, los pequeños los encuentran en un carro, y es el niño o niña el que decide la forma y el orden en que quieren repartirlo. En la cesta donde se encuentran las cucharas, van a tener que diferenciar entre las pequeñas y las grandes, y seleccionar solo las grandes.
Cuando llega la hora de repartir podemos observar diferentes estrategias:

1. Coger un solo objeto (vaso, cuchara o babero) y asignarlo a un compañero/a.
2. Coger varios objetos del mismo tipo y repartirlos.
3. Coger todos los objetos, por ejemplo en una cesta, y repartirlos.

Estas estrategias son buenas, pero quizas la más optima seria la de llevar todos los objetos, ya que es la unica que evita que el pequeño/a vaya haciendo varios viajes para conseguir repartirlo todo. Por otro lado, cuando coge varios objetos se pone en practica un procedimiento inexacto de estimación, en el que el niño/a que esta repartiendo puede ver si le faltan o le sobran, y aunque no sea el procedimento más ameno, les conduce a la solución y al desarrollo numerico.
Aun señalando que las tres estrategias son válidas, esperamos que los niños vayan evolucionando, a lo largo del curso, hacia un mayor grado de eficiencia en el desarrollo de estas tareas.

Mientas ellos van repartiendo todos los utensilios necesarios, nosotros (los adultos) solo observamos, no intervenimos. Tampoco vamos a informar si algun niño o niña le falta o le sobra algun objeto, normalmente son ellos mismos los que se quejan, y el responsable de ese día se lo arregla. Aunque también hay pequeños que no expresan ninguna queja, en ese caso el adulto, a la hora de repartir la comida, se puede hacer comentarios tipo: "Anaïs no puede comer porque no tiene cuchara", "Alberto no puede comer porque se va a manchar", etc. Son maneras de intervenir pero de manera indirectas, en las que no se da la solución pero si se plantea un problema para que los niños responsables de ese día lo solucionen con mayor autonomía posible.
Muchas veces se les olvida "repartirse" a ellos mismos y hasta que no se sientan no ven que no tienen los objetos necesarios para comer y vuelven al carro para buscarlo.

Mientras servimos la comida, es una muy buena ocasión para utilizar el lenguaje matemático. Cuando usemos cantidades, utilizaremos cuantificadores básicos, para que nos digan la cantidad de comida que quieren: "Cuánta sopa quieres, ¿mucha o poca?". También se puede usar la cuantificación numeral: "¿Cuántas croquetas quieres?", y si el niño/a pide 3, le iremos poniendo una a una, contando a la vez en voz alta, para mostrar el conteo.

Una vez terminamos la hora de comer, cada niño y niña guarda sus utensilios de la comida en el carro, colocando su babero en su bolsa, el vaso vacío en el piso de arriba, los platos en el piso del medio y los cubiertos en un cesto de plástico que esta en el piso del medio. Y así construimos una actividad de clasificación.

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